viernes, 16 de diciembre de 2011

Mujeres que salen con hombres bi.

Si eres mujer, ¿estarías dispuesta a salir con un hombre bisexual? La pregunta no es menor. Tan no lo es, que un interesante documental (BIDEOLOGY) aborda el tema sobre las chicas que salen con hombres bisexuales. ¿Alguien ha estado en una situación similar? La verdad me intriga saber lo que opinan mujeres de México. ¿Qué tanto pesa la condición bi para una mujer heterosexual? ¿Tendrían una relación estable o esporádica con un hombre bisexual? ¿Les importaría que fuera bi o sería irrelevante? ¿Qué pensaría si después de salir por un tiempo se entera que él es bisexual?


Mucho tabú. Todavía. Creo.

¿Qué opinan?

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Yo amanecí con él.

Por dónde empezar. Verán, en todo este proceso de aceptarme bisexual, he descubierto cosas sobre mí que no dejan de sorprenderme. Hace unas semanas, mientras meditaba, llegó a mí la imagen de un viejo amigo con quien estudié desde la primaria y al que dejé de ver por años cuando salimos de la prepa y entramos a la universidad. Dije una imagen, pero debería ser un recuerdo y, también, una caída de veinte. En ese momento me di cuenta que él me gustaba pero que en aquellos años la idea de estar con un hombre no formaba parte consciente de mi realidad, así que ignoré por completo el hecho y lo mandé derechito al baúl del inconsciente.

Como me propuse hacer caso total e indiscutible a lo que siento y pienso, decidí buscar a mi amigo para contarle. Le escribí un correo y quedamos de vernos para echar unas chelas y recordar los viejos tiempos. La verdad, en ese momento no tenía contemplado más que hablarle de mí, de quién soy, saber de él, de lo que hace, y contarle que me gustaba cuando éramos púberes. A estas alturas, me importa poco lo que otros piensen de mí, así que creí que no pasaría de una anécdota más para él y que juntos nos reiríamos de ella.

Mi sorpresa fue descubrir que mi amigo era abiertamente gay, que duró años con su pareja y que tenía un par de meses que se habían separado. Más sorprendido quedé cuando le conté que lo mío era la vida bi, pero que él me gustaba en la secundaria, y él respondió que yo no sólo le gustaba, incluso le excitaba y que en aquellos tiempos se masturbaba pensando en mí. Uff! Sonará ridículo, pero me puse rojo como tomate y bajé la mirada instintivamente. Ja!

No haré el cuento largo. Saliendo del lugar, fuimos a su departamento. Nos besamos durante largo rato, nos desnudamos, abrazamos y tuvimos sexo durante el resto de la noche. Creo que, por primera vez, estuve con alguien a quien como yo, gusta de las caricias y no le corren prisas por llegar al final. Recuerdo muy bien sus manos acariciándome y sus labios recorriéndome. Suena cursi, pero recordar su tacto, me prende de inmediato. No hay duda que la calma en el sexo es una auténtica virtud.

Obviamente, amanecí junto a él. Durante buena parte de la mañana, seguimos abrazados envueltos en sus sábanas, disfrutándonos y recordándonos.

Fue genial!

¿Les ha pasado algo similar?

viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Alguien...?

Hasta dónde llega el rechazo por nosotros mismos. Rechazar a otro, agredir a otro, ofender a otro, es rechazar, agredir y ofender a nosotros mismos, es negarse a ver al otro como un ser humano, como un igual, como ese "yo" en el que me reflejo. ¿Qué dolor debe sentir alguien que intenta suicidarse sólo por sentir algo más, algo con lo que no se está de acuerdo? ¿Qué tan fuerte debe ser el dolor que intentes quitarte la vida? ¿Qué tan debe sentirse nuestro espíritu que nos lleve a rechazar a quien amamos sólo por sus gustos y preferencias?

El proyecto IT GET'S BETTER es una linda forma de conocer lo que otros igual a ti, a mí, a otros, han experimentado, han vivido, sienten, piensan, expresan; es una forma de compartirnos, de comprendernos, de vivirnos y de confirmar que eso que sentimos es real, digan lo que digan. Es ese algo que se sabe, se siente.


Si por ahí, afuera, alguien siente algo similar, es bueno saber que no se está solo. Un primer paso es conocer, encontrar  a las personas que piensan y/o sienten de la misma manera.

¿Alguien...?

viernes, 11 de noviembre de 2011

Ella amaneció con ella.

Hace un par de semanas, mi mejor amiga llegó asustada a mi departamento. Sin avisar, tocó la puerta, abrí, entró con urgencia y me dijo: tengo que contarte algo y necesito que me ayudes y que cierres la boca para siempre. Intrigado, respondí que sí, que sería una tumba.

Nos sentamos y comenzó su relato (que resumo así): Fue una noche de copas. Abrí el ojo y cual escena de película, me vi desnuda y con otra chica también desnuda junto a mi. Me quedé helada. Seguía borracha. Ella detectó que desperté y con una sonrisa se acercó y me besó. Respondí a su beso de manera inmediata. Me desconocía. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Quién era ella? Llegaban a mi mente algunas imágenes que me encendían...éramos ella y yo besándonos, acariciándonos, tocándonos. El sol comenzaba a salir y ahí estaba yo, revolcándome con otra y teniendo orgasmos como nunca antes.

Reí y la abracé. No te rías, me dijo. Quiero que me cojas para saber si lo mío siguen siendo los hombres. Volví a reír. Volvió a decirme, no te rías. Al fin tu conchita va a ser mía! Le dije a modo de broma. Güey, me dijo, neta no sé qué hice, estoy súper confundida. Claro que sabes, respondí, te cogiste a una vieja y te gustó, tanto que seguro le chorreaste toda su cama. ¿Hasta qué hora estuviste con ella?, pregunté. Guardó un breve silencio y con una mirada pícara dijo: hasta las 3 de la tarde, mientras escondía su cabeza en mi hombro.

Los dos nos reímos durante largo rato. Para seguir el tono de la plática, continué: Así no tiene chiste cogerte. Conmigo te bajas los calzones por gusto y no por crisis. Además, ahorita seguro andas todavía pensando en el revolcón con esa chica. Aunque pusiera en escena mi mejor papel, seguirías pensando en la otra. Ella se rió y asintió. No, le dije, lo que necesitas es saber que lo que hiciste, lo hiciste porque tenías la inquietud. Lo que necesitas es aceptar que te gustó y no sentir ni un ápice de culpa, porque la pinche culpa es sólo un invento nuestro.

La verdad, me dijo, desde que me contaste tu experiencia algo se prendió dentro de mi y no he dejado de pensar en "qué pasaría si...". Bueno, pues ya lo sabes, le dije. Ahora te toca hacer lo que más te guste. Si quieres darte unos besos con esa chica y/o intentar algo más, hazlo. Si quieres revolcarte en mi departamento con ella, puedes hacerlo, sólo avísame, le dije.

Nos abrazamos.

Güey, gracias, me dijo.

sábado, 6 de agosto de 2011

El segundo primer beso.

Hace unos días me pregunté qué es lo que realmente me gustaba de las relaciones entre hombres. Mi experiencia es relativamente corta. He tenido contacto con personas de mi mismo sexo -físico, no necesariamente sexual- en contadas ocasiones, pero cada una de ellas ha sido especial. Mientras meditaba al respecto, me vino a la mente el impacto que me causó ese primer beso. Todo un cliché, podrán pensar. ¿Pero no es acaso una oportunidad única de revivir tan cantada experiencia (que hasta películas tiene)? La verdad es que para mi, besar a otro hombre fue abrirme a otra dimensión; fue comprender de un porrazo que ni el amor ni el sexo son un asunto de género. 

Para mi, besar a otro hombre fue una experiencia que realicé de manera más consciente. Tal vez por eso, fue un poco más intensa que ese primer beso con aquella primera niña que jamás olvidaré.

No soy un experto en estos temas. De hecho, creo que más bien son un gran novato. Lo soy porque mi bisexualidad, hasta el momento, la he vivido de una forma lenta, que me ha permitido disfrutar cada momento. Tal vez, ha sido el miedo a la jauria de tipejos que en cuanto les mencionas que eres bi comienzan a abrumarte con todo tipo de guarradas, el que me ha encendido los focos de alerta y me ha "orillado" a ser un poco más selecto; tal vez, será que sólo he tenido suerte.

¿Cuál ha sido su experiencia? ¿Cómo fue su primer beso (o cuál de los dos primeros fue más intenso)?


domingo, 16 de enero de 2011

¿Categoría inferior?

Una realidad evidente en México y tal vez en el mundo, es que la bisexualidad no termina de comprenderse ni aceptarse.

A mi, honestamente, me tiene sin cuidado lo que piense el grupo de abuelitas persignadas o papás que se cambian al bando conservador tan pronto tienen hijos. Sin embargo, me llama la atención la actitud de rechazo hacia la bisexualidad de una parte de la banda gay, que con tanto esfuerzo ha luchado por reivindicar sus derechos frente a la discriminación y el maltrato de nuestra conservadora sociedad.

En la calle, en Internet, en reuniones, me he topado con expresiones que cargan un tufillo fascistoide cuando se refieren a la gente bisexual acusándola de "heteros curiosos" hasta "cobardes que no se asumen totalmente gay".

Pareciera como si quienes nos asumimos bisexuales no tuviéramos el derecho de formar parte de dos o más tribus.

Se me ocurre que algunas causas del racismo debemos comenzar a buscarlas en la posibilidad que tenemos de darnos y dar a otros la oportunidad de pertenecer a otros entornos distintos a los nuestros.

En última instancia, si cualquier persona que hoy se asume bisexual, mañana decide ser totalmente gay o totalmente heterosexual, está en libertad de hacerlo. Como dicen, lo único cierto es el cambio. Por eso es que sólo podemos prometer que nunca seremos los mismos de siempre.

Yo me asumo bisexual y hoy así me gusta. Disfruto igual la convivencia, el cariño, las caricias, el placer, el amor con mujeres y con hombres.

Para no repetir las mismas actitudes contra las que se ha luchado durante años, sugiero que no permitamos que se impongan nuevas creencias. No permitamos que se imponga un "deber ser gay", un "deber ser bisexual" o un "deber ser heterosexual".

Déjemos que las cosas fluyan. Que la banda decida.

Primer post.

Este es el blog de un hombre bisexual que vive en México. Los textos que aquí se publican hablan sobre las experiencias de alguien para quien el sexo y el amor trascienden por completo la cuestión del género.

Dicen por ahí que los que sólo tienen relaciones sexuales para procrear, son los animales. Y coincido. La capacidad que tiene el ser humano de vivir su sexualidad desde el mero placer físico, hasta una experiencia más elevada o espiritual, es lo que nos hace únicos en el universo. De manera que para mi la bisexualidad no es otra cosa que la posibilidad de encontrar amor y/o placer con cualquier persona.

Vivimos en un mundo cargado de añejas creencias que limitan nuestro potencial humano y nuestros entornos sociales más cercanos, son generalmente las primeras trabas que descalifican a quienes se atreven a experimentar más allá del (normalmente represor) "deber ser".

Basta una simple observación de nuestra propia escencia para descubrir que somos seres ilimitados. Que somos libres de escoger el tipo de experiencia que queramos vivir.

Es un blog que escribo para mi, así que en él no hay la más mínima intención de agradar, complacer, seducir o provocar a nadie. Lo que aquí escribo son las vivencias, sentimientos, reflexiones, pasiones e historias que me han llevado a ser quien soy.